Son una solución práctica y efectiva para tratar granitos, puntos rojos o imperfecciones localizadas. Actúan como una barrera protectora que absorbe la grasa, impurezas y pus, ayudando a reducir la inflamación y prevenir que el brote se infecte o deje marcas. Se coloca directamente sobre el granito limpio y seco, preferiblemente después de lavar el rostro, y se dejan actuar entre 6 y 8 horas o durante la noche. Al retirarlos, la piel luce más limpia, calmada y con menor enrojecimiento.